Cómo detectar la miopía infantil

 

Por supuesto, el primer consejos que podemos darte es que acudas a las revisiones regulares con tu óptico. Es quien mejor va a saber valorar la situación de la salud visual de tu hijo o hija. Pero, además, hay muchos signos que en casa te avisarán de que algo no va bien.

  • Rendimiento académico: Si, de pronto, tu hijo trae resultados mucho peores a casa y no hay ningún otro motivo aparente para este cambio puede deberse a problemas en cuanto a su visión.
  • Distancia alleer: Cada vez se acerca más los libros a la cara, quiere pegarse a la tele, o no es capaz de decir bien algo que tiene a una distancia mayor.
  • Achinamiento de los ojos: Cuando quiere mirar algo y no es capaz de enfocar bien la vista esprobable que tienda a achinar los ojos.
  • Dibujos maximizados: Tanto cuando escribe como cuando dibuja el niño tiende a hacer todo en un tamaño muy grande, desproporcionado al que normalmente hacía hasta ahora. Es probable que no vea bien lo que hace y por eso tienda a hacerlo más grande.

Otro síntoma que aparece muy a menudo relacionado con los problemas de miopía infantil son los dolores de cabeza frecuentes. Forzar la vista y ver mal puede provocarles este tipo de dolor a los niños.

 

¿Se puede prevenir la miopía infantil?

 

Durante la etapa infantil es el mejor momento para inculcar a los niños buenos hábitos para cuidar de sus ojos y de su vista. No hay grandes trucos ni recetas milagrosas, se trata de crear rutinas que sean buenas para la salud del niño, incluída la de sus ojos.

Por ejemplo, pasar al menos 3 horas al día en la calle lejos de la luz artificial es bueno para la vista y para su desarrollo. Tampoco es recomendable abusar del uso de pantallas ni estar en casa por la noche con poca luz.

 

Controlar la miopía

 

Entre los 7 y los 13 años es cuando la miopía crece en los niños, y es el momento en el que se pueden utilizar herramientas y técnicas con las que controlarla. La evidencia científica ha demostrado que hay métodos muy eficaces. Todos ellos, además, son muy fáciles de controlar por parte de los padres, y no presentan problemas en el uso en niños.